Jenny Voz y Sentimiento: la policía ecuatoriana que también conquista los escenarios con rockola
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Abrir publicación original ↗Jenny Loja de día cumple su jornada dentro de la Policía Nacional; cuando cae la tarde cambia la rutina por la rockola y se convierte en Jenny Voz y Sentimiento
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Publicado por
Byron Castillo
Creado:
18.10.2026 | 22:38
Actualizado:
18.10.2026 | 22:38
En:
Operativo Policía Quito
Rockola
Lo que debes saber:
Jenny Loja está cerca de cumplir 17 años en la Policía Nacional y, en sus horas libres, desarrolla su carrera como Jenny Voz y Sentimiento.
Empezó a cantar desde niña, pasó por el mariachi y luego encontró su espacio en la música nacional y la rockola.
Organiza ensayos, grabaciones y presentaciones alrededor de sus turnos policiales, sobre todo en fines de semana y días francos.
A las 18:00 termina una jornada policial para Jenny Loja. Los martes y jueves, sin embargo, el descanso dura poco. Apenas una hora después ya tiene otra cita porque empieza una transmisión en vivo junto a un DJ en donde canta, interactúa con sus seguidores y hasta se aventura con los equipos de mezcla.
Al día siguiente puede tocar ensayo; otro día, clases de canto y ese mismo fin de semana cantar en una tarima ante decenas de personas en Guaranda.
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Jenny se acostumbró a organizar su vida entre horarios que pocas veces admiten improvisaciones. Desde las 07:30 cumple una jornada administrativa dentro de una unidad especial de la Policía Nacional, en Quito y, cuando queda libre, aparece la otra profesión que durante años procuró mantener como un ‘caso reservado’.
Policía rockolera
Se trata de su faceta como Jenny Voz y Sentimiento, una cantante de música nacional y rockolera que recorre con su repertorio la zona centro del país.
En su departamento ubicado en Atucuho, en el norte de la capital, hay pistas de ambos caminos. Entre recuerdos y reconocimientos aparecen distinciones relacionadas con sus presentaciones y otras entregadas dentro del entorno policial.
Cerca están el teclado, guitarra y otros elementos que utiliza para practicar música. No es una afición que surgió después del uniforme porque en su historia ocurrió al revés. “Primero fui artista”, recalca.
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Su padre le contaba que, cuando tenía cinco años, tomaba cualquier objeto y lo convertía en micrófono para cantar. Ella recuerda que a los 10 años ingresó al coro de la iglesia de su barrio y allí descubrió que tenía condiciones para hacerlo. A los 14 tuvo su primera presentación fuera del ambiente religioso. Su primer acercamiento con la música secular fue el sombrero y traje de charro.
Jenny cuenta que fue mariachi por cuatro años y reconoce que aquella etapa no terminó convirtiéndose en el camino definitivo. Con el tiempo comenzó a acercarse a otros artistas y personas vinculadas al negocio musical, quienes le guiaron en la industria del país.
“Es lo que me ha dado de comer”, responde cuando se le pregunta por qué escogió la música nacional. Según relata, en el medio le repetían que la chicha tenía público y oportunidades de trabajo. Con los años encontró su propio circuito, especialmente en Guaranda, Riobamba y otros puntos de la zona centro de la Sierra.
La Policía llegó después. Jenny ingresó a la institución a los 24 años y actualmente está cerca de cumplir 17 años de servicio. El sueldo estable, cuenta, terminó ayudando indirectamente a la carrera que ya había comenzado porque tuvo ingresos para continuar produciendo y conoció personas que la impulsaron.
Pero Jenny no forma parte de la banda ni de las agrupaciones musicales de la institución. Solo en determinadas ocasiones ha sido convocada para colaborar como artista en actividades organizadas por la entidad.
Uno de esos cruces entre sus dos mundos se volvió más visible durante los conciertos por la seguridad organizados por la Policía. La institución, por ejemplo, incluyó a Jenny Voz y Sentimiento entre los artistas convocados para su II Concierto por la Paz y la Seguridad.
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Hasta entonces, una parte considerable de sus seguidores ni siquiera sabía a qué se dedicaba durante el resto de la semana. Durante sus primeros años como cantante evitó utilizar su condición de policía como carta de presentación artística. Fue con aquellas apariciones institucionales que varios seguidores empezaron a relacionar a Jenny Loja, la uniformada, con Jenny Voz y Sentimiento.
Disciplina y creatividad
Jenny conoce con anticipación la distribución de sus grupos y días francos en la Policía. Con esa información programa contrataciones, grabaciones y viajes. Para las presentaciones trabaja con un DJ y otras personas que la apoyan en la conducción y producción; las grabaciones generalmente quedan para la noche o para algún fin de semana.
Cuando aparece una contratación entre semana, primero tiene que mirar el reloj y el calendario. Hay ofertas que simplemente rechaza y sus clientes entienden.
En medio de la conversación hasta se ríe al admitir que “una que otra vez” se ha escapado para poder cumplir algún compromiso, aunque admite que la Policía sigue siendo su trabajo y tiene responsabilidades que cumplir.
Paradójicamente, Jenny considera que esos años de formación institucional también terminaron moldeando a la artista. Habla de puntualidad, planificación y control del tiempo. Antes de cada actividad lleva listados y organiza cada parte de la jornada para evitar que una presentación termine perjudicando su trabajo policial o alguna presentación.
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“La música es mi momento feliz”, dice. Sobre el escenario, asegura, desaparece la rigidez con la que convive durante su jornada. “Es como que me transformo”, explica. Baila, conversa con el público y se mueve por la tarima sin pensar en jerarquías.
Trayectoria y proyección
Ahí no sirve el ‘mi sub’. Durante una hora, su preocupación es conseguir que quienes están frente a ella también entren en esa fiesta. “Es lindo ver que hasta los niños bailan tus canciones”.
La primera vez que tuvo la oportunidad de pisar un escenario grande, todavía adolescente, sufrió tal pánico escénico que llegó a detener su carrera durante tres meses.
Ahora está buscando otro espacio dentro de la música popular y tiene la idea de interpretar las rockolas cantadas por las eminencias masculinas. Jenny sostiene que buena parte de los temas clásicos que circulan en ese mercado fueron popularizados por hombres y cree que allí existe una oportunidad para darles otra interpretación.
Su apuesta más reciente va justamente por ese camino. En agosto lanzó Rockoleando con Jenny, un mix de más de seis minutos que reúne Prueba de Cariño, Sin Tu Cariño, Mala Fe y Adiós Amor.
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La gendarme explica que el trabajo nació como un homenaje a Cecilio Alva y que la reacción de varios DJ fue una señal para continuar explorando esa línea. Algunos empezaron a compartir el material y las reproducciones aumentaron. Su intención es seguir grabando canciones rockoleras.
No pretende abandonar la música nacional que le abrió espacio. Tampoco descarta seguir componiendo. Dice que tiene alrededor de tres temas propios y que incluso escribió una canción dedicada a la Policía.
Cuando se le obliga a escoger entre las dos profesiones, la respuesta no sale fácilmente.
Hace algunos años, cuenta, recibió una propuesta para quedarse únicamente como artista. Para entonces ya acumulaba más de 14 años dentro de la Policía y decidió continuar. Su plan es completar su carrera institucional y, después del retiro, volcarse completamente a la música.
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Incluso en sus pocas horas realmente libres sigue preparándose. Toma clases de canto, ensaya durante la semana y mantiene las transmisiones con sus seguidores. Cuando no hay presentación ni compromiso, prefiere quedarse en casa viendo películas; también reserva las mañanas para ejercitarse.
Sus referentes son variados. Escucha música cristiana porque fue dentro de una iglesia donde descubrió su voz. Entre los artistas ecuatorianos y de música popular menciona a Julio Jaramillo, Juanita Burbano y Paulina Tamayo.
