Lluvias e inundaciones en Guayaquil: por qué una simple raspadura puede convertirse en una puerta de entrada a infecciones
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Abrir publicación original ↗La exposición al agua estancada puede favorecer infecciones, sobre todo cuando existen heridas, raspaduras o lesiones previas.
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Las lluvias que ha afrontado Guayaquil en las últimas semanas y que podrían ser más intensas durante el fenómeno de El Niño, especialmente cuando las precipitaciones coinciden con mareas altas, no solo representan un riesgo por la acumulación de agua en calles y viviendas.
El contacto con líquidos contaminados también puede afectar la piel, sobre todo si una persona tiene heridas, picaduras o lesiones que facilitan la entrada de microorganismos.
El agua que se acumula en estos escenarios no contiene únicamente lluvia. Puede mezclarse con aguas servidas, desechos humanos y de animales, basura y otros contaminantes. Por eso, lo que para un niño puede parecer una piscina improvisada constituye un riesgo que no siempre es visible.
“Lo que no sabemos es que en esa agua no solo es agua lluvia, sino que es agua lluvia más aguas servidas”, advirtió María Alexandra Reyes Álava, dermatóloga del hospital Luis Vernaza, quien tiene más de 25 años de experiencia.
La especialista señaló que las raspaduras, las picaduras de insectos y otras lesiones abiertas pueden convertirse en puertas de entrada para bacterias y otros agentes infecciosos. El peligro también depende de las condiciones de cada persona, en particular si tiene enfermedades que debilitan sus defensas.
La piel cuenta con una barrera protectora que limita la entrada de agentes externos. Sin embargo, las heridas y la exposición prolongada a la humedad pueden comprometer esa protección.
En consecuencia, permanecer durante mucho tiempo en agua estancada, caminar descalzo o no limpiar la piel después del contacto aumenta la preocupación por posibles complicaciones.
Afecciones que pueden aparecer o complicarse
Reyes identificó varios problemas dermatológicos que pueden manifestarse o agravarse en estas circunstancias.
No todas las lesiones cutáneas se originan por las inundaciones. Algunas ya existen y pueden complicarse cuando entran en contacto con agua contaminada. Distinguir sus causas es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.
- Infecciones bacterianas: los estafilococos y estreptococos son bacterias que pueden formar parte de la flora habitual de la piel, pero también causar infecciones cuando encuentran una vía de entrada.
Una raspadura, una picadura infectada o una herida que no ha cicatrizado puede facilitar su penetración. Reyes también advirtió sobre la posibilidad de exposición a otras bacterias presentes en ambientes contaminados.
Una de las señales que requieren atención es una lesión que no cicatriza. Si la zona presenta enrojecimiento, hinchazón, secreciones o dolor creciente, es necesario buscar atención médica.
- Infecciones parasitarias: caminar descalzo por áreas inundadas también supone un riesgo de contacto con parásitos presentes en el suelo o en ambientes contaminados con heces de animales.
La dermatóloga explicó que el agua puede arrastrar desechos de perros y gatos y dispersarlos por lugares donde después transitan las personas.
En determinadas circunstancias, algunos parásitos pueden penetrar la piel, especialmente cuando se camina sin protección.
La exposición no significa que necesariamente se desarrollará una enfermedad. Sin embargo, la procedencia del agua, el tiempo de contacto y las condiciones de la piel son factores que deben considerarse durante la evaluación médica.
- Tiña del cuero cabelludo: esta infección es causada por hongos que afectan la piel y el pelo. Puede provocar descamación, picazón y áreas localizadas de pérdida de cabello.
Reyes explicó que existen distintas presentaciones: algunas producen placas secas, mientras que otras provocan inflamación más intensa.
En los casos avanzados, las lesiones pueden extenderse y ocasionar una pérdida considerable de cabello.
La especialista aclaró que no todos los hongos se adquieren por el contacto con agua estancada. Algunos se transmiten por contacto con personas o animales infectados, incluidos perros, gatos y animales de granja. Por eso, una lesión previa puede complicarse si posteriormente se contamina con agua de inundación.
- Tiña de los pies: la humedad también puede agravar las infecciones por hongos que afectan los pies, en particular los espacios entre los dedos. Reyes señaló que una zona frecuente es la comprendida entre el cuarto y el quinto dedo.
En ese lugar pueden aparecer descamación, picazón y fisuras dolorosas. Si la piel se agrieta, la lesión puede convertirse en una puerta de entrada para bacterias cuando la persona camina por agua contaminada.
La complicación puede dificultar actividades cotidianas, como caminar o trabajar. En personas con diabetes o defensas debilitadas, una infección debe recibir especial atención y no conviene esperar a que empeore.
No todas las afecciones cutáneas que aparecen durante una temporada de inundaciones son consecuencia directa del agua sucia.
- Miliaria o sarpullido por calor: las altas temperaturas y la humedad ambiental también pueden favorecer la miliaria, una erupción que aparece cuando se obstruyen los conductos por los que sale el sudor.
Puede manifestarse con pequeñas protuberancias, irritación y picazón. Reyes advirtió que el rascado constante puede lesionar la piel y favorecer una infección bacteriana secundaria.
Los niños, los adultos mayores y quienes trabajan o realizan actividades físicas en espacios calurosos pueden verse afectados. Por ello, es importante distinguir un sarpullido asociado al calor de una infección provocada o agravada por la exposición al agua contaminada.
La picazón y las lesiones que no cicatrizan son señales de alerta
Identificar el origen de una afección cutánea no siempre es sencillo. Una misma lesión puede tener distintas causas y requerir tratamientos diferentes.
Por eso, Reyes insistió en la importancia de conocer los antecedentes del paciente, como si estuvo en contacto con agua de inundación, cuánto tiempo permaneció expuesto y si tenía alguna herida previa.
La picazón es uno de los síntomas que pueden aparecer después de una exposición, aunque su intensidad varía. Al rascarse, la persona puede aumentar la irritación, provocar nuevas lesiones y facilitar una infección secundaria.
Otro indicio que merece atención es una herida que no cicatriza. La dermatóloga recomendó acudir a consulta cuando una lesión persiste o empeora, en lugar de probar cremas por cuenta propia.
Estos productos pueden modificar la apariencia de algunas enfermedades y dificultar su diagnóstico. En particular, los corticoides pueden empeorar determinadas infecciones por hongos si se utilizan sin una evaluación adecuada.
La evaluación médica permite determinar si se trata de una infección bacteriana, parasitaria, fúngica o de una afección relacionada con el calor.
¿Qué hacer después del contacto con agua estancada?
La principal recomendación de Reyes es reducir al máximo el tiempo de exposición. Si una vivienda se inunda y no es posible evacuar el agua de inmediato, aconseja buscar un lugar elevado dentro de un espacio seguro para evitar el contacto prolongado con ella.
La especialista también recordó que la piel cuenta con una barrera protectora que limita la entrada de sustancias externas. Sin embargo, las heridas, las fisuras y otras lesiones pueden comprometer esa protección. La humedad prolongada también puede debilitar la barrera cutánea.
Si una persona entra en contacto con agua de inundación, debe lavarse enseguida con agua limpia y jabón. También debe limpiar cuidadosamente las heridas y mantenerlas protegidas.
Si no dispone de agua segura, debe evitar utilizar el agua contaminada para la higiene y buscar una alternativa segura.
En caso de que sea indispensable atravesar una zona inundada, se recomienda utilizar botas impermeables y evitar que el agua entre en contacto con heridas o raspaduras. Los niños no deben jugar en calles, patios o terrenos anegados, aunque el agua parezca limpia.
Si después de la exposición aparecen lesiones nuevas, enrojecimiento, hinchazón, secreciones o dolor creciente, es importante buscar atención médica. Una lesión que empeora o no cicatriza también requiere evaluación, especialmente en personas con diabetes o problemas inmunitarios.
La prevención, concluye la especialista, comienza por evitar el contacto innecesario con el agua estancada y no ignorar los cambios en la piel. En una ciudad expuesta a lluvias intensas e inundaciones, reconocer una lesión a tiempo puede evitar que un problema inicialmente localizado se complique. (I)
